Ser sede de los Juegos Olímpicos pone en mayor riesgo a los angelinos pobres, de clase trabajadora, racializados, inmigrantes, LGBTIQ+, y sin vivienda, al intensificar los problemas de desplazamiento y gentrificación, deportación, militarización y vigilancia, criminalización de las economías informales, destrucción medioambiental, corrupción, secuestro de agendas y recursos públicos, y erosión de la democracia.
Estos daños superan los posibles “beneficios” u “oportunidades” de ser sede olímpica, la mayoría de los cuales se han exagerado o simplemente nunca estuvieron destinados a que sirvieran a los angelinos pobres y de clase trabajadora.
Tras los terribles incendios de 2025, destinar los recursos de Los Ángeles a estos Juegos es una negligencia violenta.
Rechazamos los intentos de cooptar a las organizaciones comunitarias para producir narrativas falsas acerca de los “beneficios” u “oportunidades” de organizar un megaevento.
Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 son antidemocráticos e ilegítimos y no los queremos aquí.
No hay ninguna reforma que haga de ésta una “buena” Olimpiada.
La mejor opción para Los Ángeles sigue siendo NO a las Olimpiadas.
Lucharemos para evitar que Los Ángeles utilice los Juegos Olímpicos de 2028 como justificación para organizar más megaeventos catastróficos en el futuro.
Lucharemos para defender nuestras comunidades.
Seguiremos luchando por un Los Ángeles más justo, por la abolición de las instituciones y los sistemas que perpetúan la violencia racial y capitalista, por nuevas estructuras y formas de relacionarnos que afirmen y sostengan la vida, y por el poder de dar forma a nuestra propia ciudad, barrios, y futuros colectivos.
[ACTUALIZADO JUNIO 2025]
